
El otro día, viendo una reposición de la serie Aida, vi el personaje de Luisma (Paco León) llevaba una camiseta bastante curiosa que me hizo gracia. En ella había escrito AK-47, estas letras, para los que no sepan, es la abreviación del comúnmente llamado fusil de asalto soviético Kalasnikov (se calcula que hay en el mundo entre 35 y 50 millones de ellas) debajo de estas letras había un eslogan que ponía: Special Offer. Call Now, es decir: oferta especial, llama ahora, sin duda la camiseta era muy curiosa e irónica. No es de extrañar que esta jocosa prenda tenga un paralelismo directo con la situación que está viviendo Estados Unidos en estos momentos. La venta de armas en los Estados Unidos aumentó fuertemente en las semanas previas a la elección del senador demócrata Barack Obama a la presidencia y más aún cuando al salir vencedor el pasado 4 de noviembre, ya que los defensores de su posesión temen restricciones al que consideran un derecho garantizado por la Constitución.
Las cifras más recientes son de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que se encarga de tramitar las licencias de armas, el aumento en la venta de fusiles, armas pequeñas y semiautomáticas empezó en la primavera y literalmente ha estallado en octubre. Estas cifras del FBI indican que entre el 2 y el 9 de noviembre se recibieron 374.000 pedidos de trámite para llevar un arma, un 49% más que el mismo período en 2007. Las más vendidas, claro, son aquellas que se teme Obama prohibiría, como el rifle AR15, la versión civil del M-16 de utiliza el ejercito.
Sin duda, los grandes beneficiados son las armerías, ya que las ventas van en aumento. Armerías como Continental Arms i Republic Arms, unas de las cadenas de venta de armas de los Estados Unidos, citan que este aumento se debe a que los compradores tienen miedo a un control de armas y a que la elección de Obama como presidente restrinja el acceso a ellas.
Según esta escrito, la Segunda Enmienda garantiza a todos los ciudadanos estadounidenses el derecho de tener armas de fuego. Obama explicó, durante la campaña electoral, que respetaba la Segunda Enmienda de la Constitución, en la que se basan los partidarios de las armas de fuego para poseerlas, pero como legislador de Illinois votó a favor de varias medidas para restringir su tenencia.

Pero este hecho no es nuevo, el mismo fenómeno tuvo lugar cuando Bill Clinton fue elegido la primera vez en 1992, ese año hubo un furor de compras porque Clinton no era percibido como alguien favorable a las armas de fuego. Otro dato es que en 1994, en el transcurso de los meses que siguieron a la puesta en vigor de una prohibición de armas de asalto, los demócratas perdieron sus mayorías en ambas cámaras del Congreso, algo han tardado más de una década en recuperar.
El problema de los demócratas es que tales posturas les alejan bastante de la opinión americana mayoritaria. El número de armas privadas en los EE.UU. se estima en unos 283 millones. Es decir, que casi la mitad de los hogares norteamericanos posee al menos una. Además, la gran mayoría de americanos piensa que la Segunda Enmienda garantiza el derecho de los ciudadanos a tener armas a título personal. Casi 7 de cada 10 se oponen a ilegalizar la tenencia de armas según noticias de la CNN.
Después de Clinton algunos demócratas se pusieron las pilas para sanear su imagen de militantes del partido de los que odian las armas. Durante su campaña presidencial de 2004, el senador John F. Kerry hizo gala de sus ropas de caza y de su escopeta durante una jornada pública de la caza del pato en el sur de Ohio. Cuando el senador por Nebraska Ben Nelson y el gobernador de Montana Brian Schweitzer se presentaron a la reelección dos años más tarde, sus anuncios de televisión los mostraban usando armas. En el 2006, más de 60 demócratas recibieron el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) en las elecciones legislativas. Tal vez no sea por casualidad que fuera entonces cuando su partido se hizo con el control del Congreso.
No sabemos si con la llegada de Obama a la presidencia de los Estados Unidos se podrá apaliar la crisis pero lo que sí sabemos es que el sector armamentistico americano no sufrirá ninguna crisis ya que tienen Obama de auténtico comercial.
(En Estados Unidos la pasión de las armas no tiene límite)